De vez en cuando aparece un dorama que me frustra a tal grado que los suelto todos. Me pasó eso con "Hotel King", del cual iba haciendo reviews hasta que el sueño se convirtió en una pesadilla absurda y lo solté... de eso hace seis meses, el mismo tiempo que ha pasado desde la última vez que actualicé este blog.
Retirada y negada, hacía caso omiso a las recomendaciones de mi madre. Pero como ella es insistente (hasta la compulsión), me llevé de ella y empecé a ver "It's okay, that's love", el cual fue promocionado como el primer dorama psiquiátrico. No, no es una bomba lacrimógena, es una comedia romántica, pero si han visto doramas... ya saben que van a empezar malos de risa para terminar llorando como Magdalena.
Confieso que no fue amor a primera vista. El dorama empezó bien, la historia era interesante, el ritmo bastante fluido, pero la verdad lo único que me mantenía mirando era lo bueno que estaba el protagonista. Siendo sincera, no soportaba a la protagonista, era un personaje muy tedioso para mi gusto, al grado que me sacaba de quicio, pero eso lo debemos al buen trabajo de guión.
Por allá por el episodio 10, cuando la trama empezaba a girar, yo me iba a alejando. Entre las tantas ocupaciones que tenía encima y el seguir odiando a la protagonista, terminé soltando el dorama como lo hice con "Hotel King", pero no porque fuera malo... más bien por mañas mías. Mi madre seguía insistiendo, incluso me dijo que me ayudaría en algo que estoy escribiendo.
Me dejé de pendejadas y me puse para el dorama. Era una cobarde por soltarlo cuando las cosas se ponían difíciles, pero era justo el punto en que la historia cobraba sentido. No voy a dar detalles porque no quiero spoilear a quienes no lo hayan visto (yo alucinando lectores jaja), pero tengo que decir que cada día admiro más las producciones coreanas por su forma tan natural de abordar las situaciones cotidianas y los temas que pocos se atreven a tocar.
¿Cuántos realizadores osan tener como protagonistas a dos personajes con trastornos de la personalidad y/o problemas psiquiátricos? Y encima de eso salir a flote sin caer en el cliché. Es refrescante y muy gratificante encontrar puntos de vista distintos, porque no hay historias nuevas, pero siempre hay nuevas formas de contar las historias.
Una vez más, caigo rendida a los pies del guionista (primer trabajo que veo de Noh Hee Kyung), la fotografía y la edición unas obras de arte como siempre suele pasar, y el trabajo de los actores sencillamente alucinante.
Jang Jae Yul entra a mi lista de personajes que nunca voy a olvidar. Gracias a Jo In Sung por darle vida, tremendo actor, creo que otro no hubiera sido capaz de lograrlo. De él me quedan cosas importantes, como reír cuando hay que reír, llorar cuando las lágrimas lleguen a nuestros ojos, y preguntarnos a nosotros mismos: ¿realmente estamos bien?
Hasta la próxima.