Thursday, June 14, 2012

De fuera vendrán...

Un día cualquiera, llega un extranjero a casa y, en nombre de la hospitalidad, te quitan tu cama, tu almohada, tu espacio... todo porque el extranjero merece un buen trato. Sí, bueno, cuando llega una visita uno se esmera en brindarle todas las comodidades y que se sienta como en casa, pero cuando llega "para quedarse" la cosa cambia.

En todas partes, menos en este país.

De los pocos países que conozco, éste es el único en que el extranjero es un rey. Sólo por su condición de "no dominicano", conseguirá todo lo que ni en sueños consigues como ciudadano: desde un mínimo detalle hasta el mejor de los sueldos. ¿Experiencia? Eso no importa... no es de este país, eso significa que es bueno.

Qué percepción tan jodida. No es que sea la más patriota de los patriotas, como bien dice Bunbury, los nacionalismos me dan miedo, pero carajo, si en tu propia tierra no te valoran ni te dan el lugar que con tanto esfuerzo y sacrificio has conseguido, ¿qué esperanzas tienes? No sé de dónde viene esa baja estima del dominicano, no sé por qué no se detienen a pensar que si no confiamos en nuestros recursos, nunca llegaremos a superarnos.

¿Es tan fácil obtener un empleo en otro país? No, no lo es. Y no es cuestión de preparación; es cuestión de que primero van ellos, después los otros. Lógica pura y dura. Pero aquí la lógica es inversa, compleja o inexistente.

No voy a entrar en detalles porque soy muy respetuosa, pero la verdad este complejo de Guacanagarix me tiene tan "jarta" como decepcionada.De esas vainas que no tienen explicación, pero te joden de tal manera que tienes que gritar en algún momento.

Pero nada... el tiempo dirá. Yo por lo pronto, sigo observando.

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