Saturday, April 16, 2011

La flaca que no volvió a cantar...

Mi sueño de vender jalao se vio frustrado una noche de abril, cuando la luna era casi llena...

Mi sueño murió en manos de aquel que supuestamente debía ser mi aliado... el micrófono. Lo miré, me miró, sonrió y sentí morir... no podía hacerlo...

¿Qué sucedió después? No lo se... pero fue una nefasta cadena de frustraciones que hoy desemboca en mi renuncia a un sueño que tuve toda la vida: Vender jalao.

¿Cómo podría hacerlo si no era capaz ni de gritar "vendo guandule verdee!"? Si no podía enfrentarme al temible micrófono, ¿cómo podría vencer a la gigante guagua anunciadora? Hasta el vendedor de quinielas tenía más feeling que yo... Delante del micrófono, mi potente garganta se convertía en un manojo de nervios del que apenas salía un hilillo de voz... un mosquito tenía más potencia.

Así que me convertí en la flaca que no volvió a cantar... En la flaca que ahora se dedica a escribir chistes malos.

Mientras tanto, seguiré viendo películas patéticas, doramas coreanos, y comiendo chocolate mexicano (sí, todavía me queda chocolate mexicano)... Me quedaré en bata todo el día, apestando a renuncia... Me quedaré soñando con un tarro de helado porque no saldré a comprarlo. Veré Bones siempre olvidando que no debo comer mientras veo sus grotescos cuerpos descompuestos... Miraré el micrófono de mi PC y recordaré que sólo sirve para sostener papeles.

Oh jalao! Qué difícil será sin ti!

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