Yo muchas. Y no precisamente por ir a la cárcel, pero casi todos hemos tenido ciertos encuentros con la Casualidad que nos dejan un amargo sabor en la boca y la pregunta del millón: "¿Por qué?". Esa tarjetita amarilla que te cambia las reglas cuando todo va saliendo bien... ¿realmente es casualidad?
No me lo seguí preguntando y decidí mudarme al Paseo Tablado. A pesar de que aquello implicara muchos sacrificios, estaba segura de que las cosas cambiarían para bien. Y no me equivoqué. Todavía llevo a cuestas el precio de mi elección, pero voy viendo los frutos... poquito a poco aquello que te planteas, eso sueños volátiles, esas fantasías lejanas, todo ello se va materializando... las cosas van fluyendo...
Pero al mismo tiempo te das cuenta de que si no hubieras dejado atrás la Av. Oriental, la que te daba "comodidad", pero más pérdidas que beneficios, seguirías pensando en lo que pudiera ser, en lo que pudo ser, en lo que no ha sido... temiendo dar el gran paso, dudando soltar las manos que te hacen retroceder, mientras te hacen creer que en verdad te necesitan.
Las tarjetitas de Casualidad siguen apareciendo, así como los impuestos, y demás trabas propias del día a día. No existe camino sin piedras, tampoco calle sin semáforo, (ni sin Amet). Pero sí existe esa actitud, esa manera de ver las cosas, que puede convertir la temida tarjeta amarilla en un reto.
Y desde entonces, siempre que paso por "Go" cobro mis $200, porque me corresponden... y con una sonrisa recibo ese momento en que tengo que pagar, porque también me corresponde. Pero estoy donde quiero estar, haciendo lo que quiero hacer, sin esa necesidad de complacer y hacer que el otro esté bien.
El juego puede seguir... Yo ya me siento ganadora.
Tuesday, July 5, 2011
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
0 comments:
Post a Comment