La cocina nunca ha sido mi lugar preferido, si de cocinar se trata. Pero, sentada aquí, en la cocina de la casa que me vio crecer, surgen tantas memorias que no puedo evitar sonreír... y pensar que, contrario a lo que antes decía, es uno de mis lugares favoritos.
Mi madre está preparando un bizcocho de maíz. Tenía años sin hacerlo, han cambiado tantas cosas, se han ido tantas personas... pero sigue siendo como el primer día. Sigue siendo ella mezclando ingredientes sin necesidad de un libro, creando perfección tan solo con sus manos, sabores que se confunden con momentos, aromas que me llevan a lugares que ya no existen para nosotros.
La veo moverse desde mi esquina, siempre ha sido así. Nunca he querido ser partícipe, más que con la conversación que le ofrezco...es tan impecable su coreografía entre las losetas y la estufa, entre las cucharas y la harina, mientras me repite una historia y yo me río como si jamás la hubiese escuchado. La veo dar pasos de un lado a otro y recuerdo que una vez una parte del bizcocho era sin azúcar, porque mamá no podía comerlo dulce; que había que sacar otro pedazo para la comadre; que la olla horno había sido su mejor inversión...
Oh, la olla horno. Ahora es un horno. Y por primera vez, está engrasando un molde. Es divertido verla tener que cambiar la rutina, porque es tan apegada a su estilo que no hay quien la saque de ello. Pero la dejo tranquila y sigo escribiendo desde mi esquina... Saboreando las imágenes que llegan y se transforman en estas palabras.
La veo verter la masa sobre el molde y sigue siendo igual. Supongo que sabrá igual que las tardes de Semana Santa en Nisibón después de la playa, o los días de verano en que venían mis primos y discutíamos por la esquina donde yo comía. Tendrá el mismo color que las calles polvorientas de lo que solía ser un barrio lleno de aventureros en bicicletas, cuya máxima conquista era llegar a la frontera del prohibido asfalto.
Los niños ya tienen niños. La calle ya no es polvorienta. Las bicicletas se convirtieron en autos. Pero el pan de maíz de la doctora ("No es pan, es bizcocho", siempre corrige ella), sigue siendo el mismo.-
Tuesday, December 27, 2011
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