De vez en cuando la vida me abandona y vuelvo al hogar que siempre ha estado ahí para mí. Las letras me arropan y me miman, demostrando que siempre han sido mi refugio interior. Ellas no me abandonan, ellas no me mienten, ellas no me ilusionan para dejarme caer, ellas no me reabren viejas heridas. Son mis amigas fieles, mis amantes incondicionales, mis hermanas divertidas...
Ellas me hacen sacar lo peor de mí, se sacrifican con mis ráfagas de violencia, sonríen cuando me devuelven la paz, se ahogan en mis lágrimas y me acarician las mejillas para secar los rastros de sal. Ellas se vuelven melodía cuando mi corazón quiere cantar y no encuentra voz. Se vuelven confidentes cuando no hay oídos capaces de entender el torbellino que arruga mi alma.
Ellas entienden lo que nadie puede entender como yo...
Tuesday, May 8, 2012
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