Me pide que escriba y me pregunto: ¿cómo se hace?
Si este ovillo de palabras blancas se pierde entre páginas que se burlan de mí. Pero no hay tiempo para pensar en aquello que no existe, o más bien que existe. ¿O será que quiere existir?
Es extraño. Es el mundo estancado y yo soñando en espiral. El aire soplando historias que nunca han sido mías, colocándolas en mis manos y pidiendo que las rescate del silencio. ¿De cuál silencio si todo habla?
Todo habla. Todos hablan. Menos yo.
Que no, que no es existencialismo.
Es el mundo cansado de ser mundo y jugando a inflar con helio mentes que mueren de sed. Esta sequía de tinta se traduce en incertidumbre, en recuerdos de un otoño ajeno al Caribe de mi alma.
Niebla o humo, qué se yo. Dudo de todo cuanto acontece, de las miradas conocidas, de las palabras traicionadas por mis labios, de todo cuanto no es hoy.
Y hasta del hoy tengo mis reservas. Porque despierto y no sé si vivo para no escribir,o si no escribo para negar mi existencia.
Más jodido que incierto.
Si alguien entiende que no me explique. Le puede susurrar al aire aquello que busco, entonces apelará al secuestro de Calíope una vez más.
Wednesday, November 20, 2013
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