Tuesday, February 8, 2011

Volver...

Lo hacía todo el tiempo... y era tan fácil como respirar...

Así de fácil debe ser regresar a aquello que más que un hábito, era parte de mi ser... de mi esencia... Tanto que no necesitaba de lápiz y papel para imaginar las letras dibujarse sobre el blanco de siempre y sus rayas azules.

Fueron unas cuantas historias, y muchas canciones de ducha... Poemas de madrugada, confesiones de adulta adolescente, cartas sin destinatario, gritos apagados... Sueños de 365 noches de verano, porque aquí nunca es invierno... Impresiones de viajera... tintas de nostalgia... letras sin melodía y hasta melodías sin letra...

Fue el más fiel de mis amigos aquel diario de turno... Y aun así le cambié por muchos que no duraron lo suficiente para recordarles. Pero siempre me espera en silencio, porque no necesita palabras para hacerme saber que no fallará...

Y yo, sin una pizca de vergüenza, regreso para que me escuche cuando nadie más lo hace.

A ver cuánto dura esta vez...

A ver si no le olvido como siempre... si permanezco como nunca...

Si al menos entiende la mitad de lo que entiendo yo...

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