Entre la filosofía y la estética... el teatro y los libros... he vuelto a ponerme en contacto con esa artista frustrada, a la cual quizá ya sea hora de quitarle el apellido "frustrada".
Hay muchas cosas con las que me estoy poniendo en contacto ahora, todo un mundo en realidad. Un mundo del que me desconecté sin así quererlo... por x o por y. Cuando te toca seguir un camino porque te han llevado allí factores que no vale la pena mencionar ahora, simplemente te pierdes de ese mundo paralelo que está allí... Aquél que corresponde a la pregunta: "Y si yo...?"
Aunque no siempre tiene que ser paralelo... en algún punto converge el camino que seguiste con el camino que una vez querías seguir, si así tiene que suceder. Lo digo porque me está sucediendo.
Claro que las oportunidades hay que buscarlas, a veces construirlas.
Muchos bostezan en clase de Filosofía... a mí se me van las dos horas volando. Muchos quizá piensen que el profesor de Estética está loco... yo vivo cada palabra que comparte con nosotros. Ambos profesores decían algo tan cierto... Uno hablaba de cómo el adulto pierde la capacidad de asombro que tenía cuando niño... el otro mencionaba que todo niño es un artista...
Y yo regreso a aquella época en que soñaba con subir a un escenario, actuar y cantar. Pero mi escenario era una sala... mi orquesta un tocadiscos... mi micrófono un cepillo o un desodorante. Mi contraparte era un suape o una escoba... al que le decía cosas, y cambiaba el tono de voz para que cobrara vida y me respondiera...
En realidad no soñaba... lo sigo soñando. Y, siendo completamente sincera, sigo montando mi escenario privado. Es mi forma de desconectarme del mundo, de no ser la farmacéutica, la empleada, la estudiante... Es mi forma de ser la loca, la soñadora, la que siente, la que vibra, la que canta, grita y baila cuando así lo desea.
Hace más o menos una hora, acabo de salir de una obra de teatro... y he sentido esa misma emoción que sentía de niña. Con una sonrisa genuina en el rostro... mirando al mundo como si fuese un escenario... y yo soy la estrella principal de esta obra, caótica como mis ideas, caprichosa como mis deseos.
Se esconden las palabras, o más bien no las han inventado. No para describir lo que únicamente se puede sentir...
No sé si lo plasmado aquí tenga coherencia. Yo, por el momento, no la necesito.
Sunday, September 18, 2011
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