Creo que el algún momento antes de volver a la vida académica, prometí crear una etiqueta sobre mi vida uasdiana o al menos compartir mis experiencias. No lo he olvidado; de hecho, comparto algunas cosas por Twitter porque permite transmitir en tiempo real y con la comodidad de 140 caracteres (todo un reto para una profesional educada para explayarse).
Bueno, septiembre ha sido un mes complicado, entre el trabajo, las clases, el trabajo extra (sobre todo!) y el tener que adaptarme a todo eso. Teniendo ya un mes en la UASD, puedo decir par de cositas, claro que no estaré sacando conclusiones hasta no finalizar mi primer semestre, porque una cosa es tomar clases y otra es ver tu calificación final.
Esto es lo que me pasa por la cabeza entre el moco y los niveles altos de histamina:
- No es la UNPHU, pero tampoco es taaan mala como la pintan. Vengo de un liceo público, por tanto estoy acostumbrada a tomar clases en aulas repletas y pupitres defectuosos.
- Los profesores son los mismos en todas partes. Hasta ahora no tengo queja de ninguno... todos saben de lo suyo y se han sabido manejar muy bien hasta el momento (hay uno por ahí que está medio loco, pero le sigo dando el beneficio de la duda). Vamos a ver cómo va eso al final.
- Reajuste... Wait a sec... reajuste. La mierda más grande que se pudieron inventar. ¿Cómo es posible que se permita agregar una materia cuando ya ha pasado un mes de clases? Cierto que algunos profesores barajan mucho en ese mes, pero muchos dan tanta clase que ni el más aplicado podría ponerse al día. Además, eso es un atraso tanto a nivel administrativo como en las aulas.
- Un reflejo de la ciudad de Santo Domingo. Fue lo primero que pensé... si ves la UASD así de reojo es lo mismo que pasear por el centro de Santo Domingo. Te dejas impresionar por los elevados, los edificios, los parques... pero no mires a los lados... o veras la cruda realidad.
- Paros por pendejadas. Welcome to the public system.
Hay muchas cosas que contar, pero no estoy muy coherente que digamos. A medida que vayan surgiendo ideas, las iré exponiendo.
Sólo estoy segura de algo: Ya no tengo 16!! Y estudiar una segunda carrera es una experiencia totalmente distinta.
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