Estoy en la línea de fusilamiento y mi cerebro no se cansa de disparar.
Lo triste es que ante las palabras he descubierto mi inmortalidad... sólo siento sus ráfagas hirientes, me siento morir, pero vuelvo a abrir los ojos.
Y no hay forma de que pare la tormenta... mientras más escribo, más tengo que decir... Mientras más digo, más me lleno...
Friday, July 6, 2012
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