Tuesday, January 31, 2012

La punta de Duarte (parte 2).-

(Escrito en Compartición)

En una de esas subidas interminables, recuerdo escuchar a una chica decir:

"Estoy subiendo por fe".

"Yo estoy subiendo por cabeza dura", pensé.

Son las 7:30 a.m., estoy sentada junto a la fogata en Compartición, mirando un amanecer perfecto, como nunca antes lo había visto. Las lágrimas todavía no han salido, creo que efectivamente estoy reservando ese momento para cuando vea a Duarte frente a frente. Aunque por momentos en el trayecto quería llorar... no por la desesperación, sino por la emoción de lo que había sido capaz de recorrer.

Como dijo uno de mis compañeros (que llegó casi a las 12 am), esto no es una experiencia. Es "La Experiencia". Más que el cuerpo, es poner a prueba la mente. Antes de la mitad del viaje, estaba por tirar la toalla. Al final del viaje, nada me detenía, y era precisamente ese momento en que mi cuerpo no podía, pero mi mente gritaba "ya estás aquí, falta poco".

Pasaban mulas, pasaban caminantes más rápido... no importa. Es mi ritmo, es mi reto, algo así como mi cruzada personal.

Al llegar no recuerdo mucho. Sólo colocarme junto a la fogata y temblar, temblar y seguir temblando. El sol me da en la cara en este momento y, contrario a lo que suelo hacer en la ciudad, le doy la bienvenida. El frío se disipa, relativamente, y siento la energía volver. Sólo desayunar y lista para subir. Me espera mi meta.-

V.-

Friday, January 27, 2012

Cuando...

Cuando pase el tiempo, cuando se gasten las horas, cuando no queden momentos
voy a hacer lo mismo
cuando desista de todo, cuando olvide hasta mi nombre, cuando el silencio cese
voy a hacer lo mismo
cuando se extinga el ritmo que sacude mis ideas, cuando no haya palabras
para escribir poemas
cuando la luz sea tanta que me deje ciega, cuando el amor sea pétalo y no espina traicionera
voy a hacer lo mismo


Voy a cantar a solas, voy a callar mis gritos
voy a esculpir palabras más fuertes que el abismo
voy a dejarlo a medias, voy a empezar de nuevo
voy a ser esa llama que se apaga con un beso


Voy a esperar un día que no sea como este día
ni como tantos ayeres que han secado mi tinta
voy a dejar mi alma donde nadie la encuentre
voy a creer de nuevo y así tentar a la suerte


Cuando sepa lo que busco, cuando vea que no es cierto, cuando cambie de rumbo,
cuando suba la marea,
cuando venza esta miedo y sucumba ante otro, cuando nazca de nuevo
y me sorprenda todo
cuando la vida sea más que un día tras día, cuando haga las paces con la melancolía
cuando al fin entienda que no hay que entender nada
voy a hacer lo mismo.-



Wednesday, January 25, 2012

Dans l'obscurité de mes pensées...

Y en noches como ésta en que el sol me ciega
apenas percibo el aire que de mí sale y entra
que de vida solo tiene la función
y de paso crear una canción, sin fundamento

Y a falta de momentos, queda un álbum empolvado
pero una vez más, tan normal, lo he olvidado
¿cómo se siente sentir?
¿cómo le hago para sonreír dentro de un verso?

Hay veces que acierto,
segundos fugaces, y luego un siglo de esto
¿tengo que explicarlo?
si puedes notarlo ahórrame el intento
y sólo respira junto a mí
que es mejor así
sé que vendrá el día en que lo pueda decir

Otro párrafo necio que termina en sangría
igual que el insomnio, una cruel manía
se suman adeptos al absurdo
de las tantas cosas que dan forma a mi mundo

Peor que trenes bailarines sobre un solo riel
que el reloj que se burla desde la pared
que las ideas que chocan y no me dejan ver
que el corazón que late, pero no vive...

Hay veces que acierto,
hay veces que fallo, otras.. sólo intento...

Monday, January 23, 2012

La punta de Duarte... (1° parte)

Los que me conocen saben que cuando me cae con una cosa... ahí voy hasta lograrlo. Hace par de años, se me metió en la cabeza subir al punto más alto de nuestra isla y del Caribe: el Pico Duarte. Entre una cosa y otra, incluyendo dejadez de mi parte y vampiros emocionales, el viaje se ha hecho realidad este año.

Sí... Virginia subió al Pico Duarte. Lo puedo tachar en mi lista de cosas que hacer antes de.. qué se yo.

La ruta elegida fue La Ciénaga - Pico Duarte. Tres días de caminata en que descubres para qué sirven las dos canillas que te pusieron y qué tan importante es saber respirar. Pero vamos paso por paso.

Desde el momento en que dije "sí, acepto meterme en el lío", empezaron a cruzarse un millón de ideas en mi cabeza. Lo primero era sacar tiempo para ir al gym y entrenar el tiempo recomendado (cosa que al final no sucedió). Según iban acercándose los días, me iba preguntando si realmente iba a subir. Mi madre empezó a decir por todos lados que yo iba pal pico, mis amigos sabían que yo iba pal pico... y cada vez que alguien me preguntaba yo solo decía: "bueno, yo dizque voy... o subo o me suben".

Pasaron los días, pasaron las vacaciones, pasaron las jarturas y las borracheras... llegó la semana de prepararse y yo como la mejor, sin nada listo. Tuve mi momento de paniqueo existencial aqueroso en que sólo pensaba que no podría subir, que me iba a quedar por mitad, que por loca me había metido en un lío que no podría resolver. Para colmo de males, empecé a buscar en internet experiencias de los que habían ido, y encontré pocas palabras alentadoras.

"Excelente condición física"... bueh...

Por suerte, con par de discursos dignos de un libro de superación personal, el ánimo regresó a mí. Esto, más que una batalla física, era una batalla emocional. Era lidiar con esos demonios internos que imponen limitantes que muchas veces ni siquiera existen. Para mí tiene mucho significado la frase "querer es poder" porque solo necesito proponerme algo para lograrlo... sí, sí, no me acuerden la vaina esa de nanociencia :p

En fin, viernes tarde, todos listos para zarpar. Entonces me doy cuenta que soy la única mujer del grupo, aparte de Perla, a quien veríamos en La Vega. Great. En la guagua el coro habitual, la espera, la vaina que nunca se planifica y sale al revés... normal. Subimos a Jarabacoa, nos jartamos de arepa, perdimos unas dos horas, seguimos hacia Manabao, luego La Ciénaga... entonces entendí lo que me decía un compañero de trabajo:

"Mira fulana, La Ciénaga es un campo dentro de un campo dentro de un campo".

Oook.

A eso de las 1 am, siento que la guagua se detiene y que el chofer está mirando el letrero que indica hacia donde está el parque. Estaba muy bien señalizado, pero para agregar emoción (o más bien lucha extra) al paseo, él decidió irse por el lado contrario. Todos decíamos que no era por ahí, pero nada... era parte del guión que terminásemos en una cuesta donde la guagua se enchivó, para tener que bajarnos a tomar la lloviznita de la madrugada y nuestra primera dosis de lodo. Después de que los hombres del grupo demostraran sus dotes de macho man empujando (o haciendo creer), la guagua logró salir, nos devolvimos y llegamos a la entrada indicada.

Creo que en ese momento empecé a perder la noción del tiempo, porque después de ubicarnos nos tiramos a dormir un rato (par de horas nada más), pero yo apenas dormité. El cambio de mi cama de Ikea por un piso con sleeping bag es bastante radical, pero en nombre de la aventura, no me quejo. Pasé ese par de horas creyendo que llovía, pero en realidad era el sonido del río.

No sé a qué hora despertamos, ni a qué hora desayunamos. Sólo sé que ese chocolate caliente y esos "trozos" con queso y salami estaban mejor que cualquier bufet de resort. Definitivamente yo estaba en el mood y eso era justo lo que necesitaba: ánimo y energía. El día sería largo y fuerte. Tras perder mucho tiempo (normal en este grupo), empezamos a caminar. En ese momento me propuse dejar de pensar, porque mis pensamientos (no mi cuerpo, como creía) podrían convertirse en mi peor enemigo.

Esos primeros 4 km desde La Ciénaga hasta Los Tablones son la introducción perfecta. Llano en su mayoría, mucha vegetación, el río paralelo al camino, ese sonido que te hace olvidar por completo la civilización... todo un conjunto que cambia tu idea de "estar en el monte" a "estar en el paraíso". Detalles tan pequeños como llenar tu cantimplora en un riachuelo cristalino y saborear lo puro de la naturaleza, te hacen adorar el trayecto, aunque estés conciente de que lo que viene no es fácil.

Parte de este trayecto lo hice sola, lo cual me pareció perfecto. La agitada y loca vida de ciudad no nos permite tener momentos como ese, lo cierto es que sería el primero de muchos. Esos tres días tendría bastante tiempo para estar conmigo misma y desafiar mis propios límites.

De Los Tablones a La Cotorra, la cosa cambia. El camino se hace más accidentado, la vegetación sigue siendo igual de espesa, pero el lodo y las piedras se empiezan a burlar de tus pies. Claro que con solo par de kilómetros recorridos hay mucho ánimo aun. La respiración empieza a agitarse, pero mantener el ritmo es esencial...

Es en este momento donde mi narración se volverá random... como los recuerdos que tengo. Después de La Cotorra, está La Laguna, después El Cruce. Hasta El Cruce puedo decir poca cosa: lodo, subida, lodo, gente bajando y preguntando hacia dónde vas... muchos daban ánimos, otros te miraban con cara de "pobrecito". Pero me quedé con aquellos que me dijeron "falta poco", aun cuando faltaba una eternidad.

Creo que fue en La Laguna que comí un poco y descansé más... del Cruce apenas me acuerdo... sólo puedo decir que el lodo cedió un poco para dar paso a un camino lleno de piedras y cuesta arriba.

Al principio era muy bonita la vegetación y el cambio, luego, a medida que se hacía más seco, más alto y más estrecho... entre curvas y piedras, más curvas y más pendientes, menos aire y más altura, pensamientos traicioneros y pies que dolían... una palabra era recurrente: coño.


¿A ésto es que le llaman la loma del arrepentimiento? Ya entendí...

Pero caminé y caminé... vi a muchos pararse y descansar, yo seguía... la respiración era muy agitada pero se mantenía... sólo par de veces sentí que se me iba el aire. Me detuve, respiré profundamente, probé el agua, seguí... Era cuestión de mantener el ritmo entre la respiración, los dulces, el agua y mirar hacia adelante... hacia adelante pero no hacia arriba. Un paso más, y otro y otro... disfrutar el camino sin pensar en la meta. Contemplar el paisaje sin sentir el dolor en los pies.

Y otra maldita subida. Nunca había apreciado tanto un metro de llano. Un metro nada más. Era suficiente para animarse y seguir...


3 km desde El Cruce hasta Agüita Fría... ¿3? ¿En serio? ¿Quién lo midió? Eso me pareció los 18 km de la travesía de ese día... Me habían dicho que tomara una foto en cada letrero, yo ni recordaba que llevaba una cámara. También me dijeron que en Agüita Fría nacía el Yaque del Sur, y que viera el nacimiento. Me limité a mirar hacia donde estaba... sólo sé que llovía, que yo estaba empapada, que empezaba a caer la tarde y todavía faltaban 4 km para llegar a Compartición.

"Suerte que ahora es bajando".


Asentí sin importarme mucho si era bajando o subiendo. Después de la loma del arrepentimiento, me di cuenta de que lo que viniera no podía ser peor. Por primera vez en mi vida, me sentía agradecida de mis piernas, mis pulmones, mis huesos... sí, ese saco de huesos que me había permitido llegar hasta donde había llegado sin gotear... ese par de pulmones que obedecieron y tomaron aire cuando debían tomarlo.

Y agradecida de Gaia por compartir su grandeza conmigo.

Pero bueno, era solo emoción de 3/4 de viaje. A seguir caminando que la cenita caliente esperaba por mí. Ese trayecto volví a quedarme sola, mirando muy bien las piedras para no hacer tierra antes de tiempo. El reloj me lo habían quitado a mitad de camino, sólo podía guiarme del sol que tenía prisa en acostarse, y yo apuraba el paso porque mi linterna se había quedado en otro lado. Genial, Virginia.

Bajemos, bajemos y sigamos bajando hasta que los ojos lo permitan. Bajemos y no patinemos que no sería nada gracioso... bajemos sin parar que hace frío y oscurece.

Por momentos pensaba: "Esto de regreso debe ser el purgatorio... subir todo lo que estoy bajando"...

Ah, mi manía de sufrir por adelantado, pero bueno, ese problema vendría después. De momento tenía que llegar antes de oscurecer o al menos encontrar quien tuviera luz.

Cuando vi la diminuta luz de una linterna a unos cuantos metros de mí, fue que caí en cuenta de lo oscuro que estaba. Una pareja me esperó, seguí con ellos y de vez en cuando nos quejábamos de lo "eplotao" que estábamos y de que eramos unos masoquistas, pudiendo estar en la comodidad de nuestras casas, estábamos allí esquivando piedras y caminando en contra de nuestros pies que pedían a gritos que nos detuviéramos.

Juro que la luz que venía de Compartición era un espejismo, porque desde el momento que la vi hasta que finalmente llegué allí, ¡pasaron horas! No recuerdo mucho, no veía nada, excepto el escaso camino que iluminaban las linternas. Eran pasos sin sentido, con frío, con hambre, con deseo de ropa seca. Una subida, una bajada, cuidado que hay un barranco... todo daba igual... Tanto así que cuando alguien gritó: "Llegamos!" ni me lo creí...

Vi gente, mulas, casas de campaña... empecé a buscar mi gente sin encontrarla... fui a la cocina, me puse al lado del fuego y el frío y el cansancio comenzaron a manifestarse de verdad. So, lo peor había pasado... había llegado a Compartición...

Lo cierto es que en ese momento no tenía energía para emocionarme. El fuego era mi mejor amigo... lo demás se tornó borroso.

Thursday, January 5, 2012

All the shit inside my head...

We all preach... but we never practice what we say. And this will be the less coherent entry I've ever written, because that's exactly the way I feel: incoherent. And I don't care at all, because nobody will read this and even if somebody did, I don't give a fuck about making sense. What for? I've spent my whole life trying to make sense. But what is it?

Making sense? Who knows what's right or wrong? We are all selfish monsters pulling our own way. What's good for you is bad for me. What's good for me is bad for you. When I thinking I'm doing it right, you say I'm doing it wrong... it's a fucking circle that never ends. So it seems in the end, the complicated people are the most honest ones. The simplest ones. Oh I do know why I say so.

And if I didn't know, who cares?

Being polite? My ass. How many times for being polite and caring what I get is a punch in my face? It's been a lot. And today I feel like saying: you know what? Fuck you. It's my fucking life and it's about me. So fuck you.

I don't have to change for anyone. I don't have to fit anyone. If you don't like the way I am, take a plane and disappear. There's a lot of people around that loves me the way I am... maybe they will go one day, as many ones had. And new ones will come and the cycle will start all over again. Meanwhile, what I truly have is myself.

If today I'm a fucking annoying bitch, get away then. I won't be like this tomorrow, but there will come a day I'll be that bitch again. What you won't see is what that bitch can do for you. Anyway, none of your business.

... and they still wonder why I choose to be the way I am.

Monday, January 2, 2012

Brisitas y lloviznas...

Hmmm... no tengo un título para esto... Me regalan uno?


Y está esa brisita que atiza el fuego en vez de sofocarlo
que en su falsa calma me lleva a pensarlo
y me pregunto... si al amanecer sentiré la lluvia que necesito
o solo una llovizna aventurera,
una llama pasajera, un mordisco que promete más locura


Y mientras me invaden las dudas y el deseo me sofoca
sonrío y me dejo llevar por su boca
será conciente?... o solo juega a los dados con un alma impaciente
que espera aguacero de mayo,
que conjura a la luna, y en noches oscuras sucumbe a su encanto.-